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Tu casa y Tú

El ABC de la economía doméstica

Seguro que alguna vez has pensado en aquella Ley de Murphy que dice que “si algo puede ir mal irá mal” y es que, en algunas ocasiones parece que los planetas se alinean para que la lavadora se nos estropee justo cuando acabamos de cambiar las ruedas al coche, o para que las vacaciones de verano, que este año por fin iban a ser en el Caribe, coincidan con la boda de nuestra prima y nos obliguen a cambiar el destino por Chinchón. En todas estas situaciones, los imprevistos nos obligan a realizar desembolsos adicionales que pueden hacer temblar nuestra economía doméstica si no contamos con ahorros suficientes.

En Hipotecas.com creemos que toda familia debería contar con un plan de finanzas en su hogar para poder actuar frente a imprevistos y otros contratiempos. Por ello, te dejamos algunas claves básicas para organizar las finanzas de tu casa.

Claves para organizar la economía doméstica

Al igual que en una empresa, nuestro plan familiar debería incluir todos los ingresos y gastos para poderlos clasificar y analizar.

Para empezar, es importante que definamos las variables de una economía doméstica. Por un lado, tenemos que identificar todos los ingresos que recibimos y distinguirlos entre fuentes habituales o puntuales.

Es fundamental que identifiquemos las fuentes principales de ingresos, como los salarios que, en principio, se mantienen estables.

Lo mismo tendremos que hacer a continuación con los gastos, diferenciándolos entre imprescindibles y prescindibles. Pagar la hipoteca o el alquiler, las facturas energéticas y la compra semanal son gastos fijos (aunque puedan variar de importe en algunos casos). En cambio, las vacaciones, cenar fuera de casa u otro tipo de ocio son desembolsos puntuales y prescindibles si resulta necesario.

La clave del éxito será que los gastos nunca superen los ingresos. Para lograrlo, podemos elaborar una tabla donde detallaremos la contabilidad doméstica con todos sus elementos fijos y variables.

Una buena idea será realizar una previsión de posibles gastos para meses futuros, para estar preparados (libros y material escolar, pago de seguros o impuestos como el IBI).

Intenta ahorrar una cantidad fija todos los meses

También es importante que contemos con un pequeño fondo que nos permita tener un margen de maniobra en el caso de que tengamos una situación inesperada. Por ejemplo, contar con cuenta de ahorro para imprevistos como electrodomésticos que se rompen, reparaciones del coche o una compra extraordinaria para los niños.

De hecho, el ahorro debe ser una parte más en la contabilidad de nuestra familia. Es importante intentar apartar una cierta cantidad cada mes y evitar gastarla salvo que sea necesario. También podemos destinar el importe de nuestra cuenta de ahorro a un fin concreto (unas vacaciones, un piso nuevo, etc.), algo que nos estimulará a ahorrar. Los ingresos puntuales, como la paga extra, pueden destinarse también a la cuenta de ahorro, para disponer de ellos cuando realmente sea necesario.

Aun así, es importante marcarse objetivos claros y realistas, no podemos pretender guardar una cantidad que no tenemos. De la misma manera, tampoco deberíamos gastar dinero que no ingresamos, por lo que hay que vigilar con las tarjetas de crédito, préstamos y otras fuentes.

Una buena planificación y gestión de las finanzas domésticas nos ayudará a ahorrar, gastar menos y distribuir mejor nuestros ingresos donde más los necesitemos.

Y tú, ¿tienes un plan para gestionar tu economía doméstica? ¿Te has planteado alguna vez organizar todos los ingresos y gastos de tu hogar?

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